Si tanto interesa, diga el nombre propio y desangre tal motivo o razón como lo que realmente vale, sino, mejor calle.
Y por supuesto, en medio del querer desbocar mil y un pensamientos, no todos absurdos ni coloquiales, se revela a los ojos la comprensión de saber que se está más que "suficientemente bien", de saber que se está realmente bien, que se está feliz, para entender que no es necesario decir tales palabras vacías.
Lo que es la dulzura de una mañana a tu lado
y la pobreza de un reloj regresando nuevamente el tiempo.
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